Antes de cualquier anestesia general, nuestro equipo realiza un exhaustivo examen de la mascota mediante exploración física, control de sangre, control radiográfico, electrocardiograma, ecografía… y con ello, en base a los hallazgos obtenidos, se elabora un protocolo de fármacos anestésicos específico para cada caso y se establecen los puntos críticos de atención para ese procedimiento.
Durante toda la intervención, el animal se mantiene en un adecuado grado de inconsciencia y analgesia , con aporte de oxígeno mediante intubación endotraqueal y ventilación asistida. Con la medición de la presión arterial evaluamos además las distintas necesidades de fluídos intravenosos o la necesidad de administrar distintos fármacos durante todo el proceso. 
Monitores especiales nos ayudan a evaluar la situación hemodinámica, de ventilación, plano anestésico y grado de dolor del paciente en todo momento ayudándonos en la detección precoz de cualquier imprevisto durante la anestesia.
Todas estas medidas minimizan al máximo la posibilidad de un problema anestésico y mejoran el postoperatorio.